sábado, 15 de marzo de 2014

LOS TRILLIZOS DE SANTA CRUZ

En la primer semana de marzo, en mis visitas a las comunidades de Santiago, mis pasos me llevaron a Santa Cruz, en la región de Las Haciendas a una reunión de mujeres que integran un grupo solidario de ahorro dirigido por Bertha, una ama de casa de aquella región que, como la mayoría, su esposo se dedica a la pesca y a las escasas labores agrícolas. 

El grupo solidario funciona mediante el apoyo mutuo de las mujeres que ahí participan. Sus 30 integrantes aportan 50 pesos semanales y se prestan, mediante el sistema de “cundinas”, 1500 pesos semanales de una por una, lo que sirve para contribuir a la solución de sus problemas mas urgentes e inmediatos. Los préstamos se priorizan por la gravedad o la urgencia de las necesidades de las integrantes, así han funcionado desde hace varios años.

Me tocó asistir al momento en que deliberaban sobre la prioridad de los casos. Eran 3. El primero, de una mujer que requería comprar una medicina muy cara que usa para el control de un problema de la hipófisis. El Segundo, de un joven de la localidad, que sufrió un accidente jineteando un gran toro en un espectáculo de jaripeo en Guanajuato que lo dejo parapléjico y con un coma de varios meses y que su madre solicitaba algún recurso para trasladarse a Tepic e iniciar el proceso de rehabilitación. Obvio, estos dos casos, de salud tenían prioridad, pero también había la conciencia de que los recursos reunidos ahí resultarían insuficientes para enfrentar ambos problemas, pero de alguna manera, lo atenuarían. 

El tercer caso, era un tema de vida. Una joven madre, cargando dos bebés en sus brazos y auxiliada por su suegra, con otro niño, planteó su problema; Dio luz a trillizos, en un parto que esperaba dos y que sumados a los dos críos que ya tenía, su familia había crecido de 4 a 7 miembros, incluyendo a su esposo que trabaja temporalmente en la captura de camarones como la mayoría de los hombres del pueblo. Su expresión era una extraña mezcla de felicidad y preocupación, se sentía orgullosa de tener a sus tres bebés completamente sanos en sus brazos, pero sus ojos se llenaban de lágrimas al explicar que sus pechos no alcanzaban a dar de comer a los tres y que su situación económica se había deteriorado. Solicitaba el apoyo del grupo solidario que festivamente se lo otorgaban por aclamación, porque festejaban un acto de vida y de esperanza.

Por supuesto que me pidieron apoyo también, habían ya acudido a las instancias de apoyo oficial que se les habían otorgado una pequeña ayuda. Pensé en comprar unas latas de leche y unos pañales, pero uno de mis compañeros me dio la idea. “Yo pongo 500 pesos”, me dijo y entonces pensé en subir el caso a Facebook y solicitar la ayuda de nuestros amigos en la red social, lo que ha comenzado a dar resultado porque la generosidad y la solidaridad es un acto colectivo que se multiplica. Markitos Basulto dispuso de 20 latas de leche, Violeta y Nina Cobian Leon les regalarán su ropita de bebe que recién habían dejado, Clara Orizaga, Angelica Cureño y muchos amigos más nos ofrecieron su apoyo para enviárselos a los trillizos. 

Después pensé que generar una acción de solidaridad social era mejor que una acción de "caridad fotogénica" tan practicada por nuestros políticos tradicionales. Regalar, del dinero público, sillas de ruedas, bastones o uniformes a los equipos deportivos para salir en la foto y luego, cobrar el favor. Todos los días,  las primeras planas de los diarios locales están llenas de fotos  de regidores y diputadas haciendo esos actos de caridad, que no resuelven nada y que olvidan a los beneficiados una vez que que quedan impresos en la memoria de la cámara. 

Tenemos qué cambiar la concepción de la política local, alejarnos del clientelismo fotogénico y acercarnos a una política social integral que haga que casos como el de los trillizos de Santa Cruz, tengan un mejor futuro. Pero eso sólo podremos lograrlo si el pueblo se decide, sólo así. 

viernes, 14 de febrero de 2014

EL ADIÓS AL TÍO NAHUM

En 1975, como muchos otros jóvenes de la costa, emigré a Tepic a estudiar la preparatoria a la Universidsd Autonoma de Nayarit. Llegue  a vivir a la casa de mis tíos Ana y Nahum en Xalisco Nayarit y ahí inicie la aventura de mi vida profesional que dura hasta ahora. 

Pieza fundamental de mi formación fueron los 6 años que viví en casa de mis tíos. Aprendí mucho de ellos. Mi tío Nahum García, profesor normalista formado en Ciudad Guzman, Jalisco era un ejemplo de inteligencia y de trabajo. Maestro de literatura y español, impartió clases a muchos niños y jóvenes en el municipio de San Blas! en Hermosillo, Sonora y finalmente en Carrillo Puerto, Municipio de Compostela donde muchísimas generaciones lo recuerdan con afecto. Lo recuerdo preparando clases en el comedor de su casa para impartir cátedra en la Normal Superior de Nayarit, durante los años de su mayor auge, a finales de los setenta. 

Fue estudiante universitario, integrante de la FEUN de Ramon Rosas y Miguel Ángel de la Rosa Pacheco en los primeros años de funcionamiento de la universidad. Por el conocí de primera mano a los líderes estudiantiles y las primeras reflexiones sobre la política universitaria y la política partidaria. Sin duda, aprendí mucho de mi tío Pepe, como lo llamábamos sus sobrinos, por su primer nombre.  Con el compartí horas y horas de plática sobre la ilusión del primer gobierno de izquierda en Nayarit con la candidatura de Alejandro Gascon y en campaña, con él conocí Real de Acuitapilco, la tierra natal de Esteban Baca Calderon.  Era un gran conversador y quizá compartimos cientos de horas sobre los mas diversos temas políticos, sociales, educativos, familiares. 

Era un suscriptor de aquella revista artesanal que se llamaba "La Pura Grilla" que publicaba el periodista Roberto Ponce, que recorría el estado y luego plasmaba en su folleto, todos los trascendidos, chismes y noticias que recogía aquí y allá.  Yo la leía con mucho interés y, muchas veces, comentaba con el  acerca de su contenido,

También publicó un periódico "La Voz de Xalisco"  que en su momento, mantenía una voz crítica a las autoridades municipales y a los grupos de poder a principios de los ochenta. Trabajaba mucho, quizá demasiado pero era un hombre entusiasta e incansable y que luchaba por lo que se proponía. 

Su espíritu emprendedor lo llevo a las actividades empresariales después de su jubilación. De comenzar a vender piezas de plomeria en los tíanguis de Tepic llego a tener la mejor y más surtida ferretería de Xalisco, la "Ferretería García". Sin embargo su salud se fue minando poco a poco, producto de la diabetes y su proclividad a la medicina alternativa, que experimentó una y otra vez. Ayer 11 de febrero falleció en su casa de la calle México 22 norte, donde yo me pasé los años de aprendizaje personal mas fructíferos de mi existencia. Era un hombre muy apreciado y querido. 

A mi no me queda la duda que después de mi padre, de quién aprendí más de la vida fue de mi tío Nahum, a el le sobreviven mi Tia Ana Fonseca, quién es como mi segunda madre y mis primos Zaida, Ceci, Vladimir, Zuzu y Tonatiuh a quien desde siempre veo como mis hermanos. 

Hoy lo despediremos, pero siempre nos quedaremos con muchos gratos recuerdos de el. 

lunes, 10 de febrero de 2014

Y DONDE ESTA EL ESTADIO EN LAS HACIENDAS?

EL ESTADIO DE LAS HACIENDAS  

No deja de sorprenderme la decepción, enojo y desconcierto que muchos lugareños de Las Haciendas me expresaron de la obra del estadio de béisbol "construido" en ese lugar. 

De forma evidente , la obra esta detenida.  No están las tribunas prometidas, ni hay indicios de inicio de su construcción. Mucho menos, la iluminación anunciada.

Vecinos de Las Labores me comunicaron que el ingeniero responsable de la obra les comentó que ya no podían seguir porque el gobierno no les había suministrado recursos. 

Lo paradójico es que, en varias ocasiones, aspirantes priistas se han tomado la foto "supervisando" la obra o entregando material deportivo en ese lugar, que por lo demás permanece cerrado y abandonado. 

Eso si, La instalación es muy atractiva, muy parecida a las que existen en cada pueblo de la Unión Americana, con cerca metálica, malla de protección y el pasto sintético que le da una imagen de campo de primer mundo. Pero estadio, lo que es un estadio, no es. 

Dijeran unas mujeres de la Higuerita. "En vez del escándalo del estadio de béisbol, deberían de hacer que los médicos de la clínica de salud atendieran los 8 días y que hubiera medicina, no que nomás están de lunes a viernes y dan 10 fichas y puro paracetamol te dan", se quejaron 

Paradojas del desarrollo 

lunes, 20 de enero de 2014

EL RECLAMO SOCIAL DE UNA AMPLIA ALIANZA ELECTORAL EN NAYARIT

El sábado 18 de diciembre pasado, un grupo de organizaciones ciudadanas se reunió en un salón en un reconocido hotel de la ciudad a manifestar un pronunciamiento sobre la situación que vive nuestro estado y sobre el próximo proceso electoral en Nayarit. Sectores como los empresarios de la Central de Abastos de Tepic, los activistas de Tepic en Bici,  los estudiantes de la FEN, los campesinos de la CIOAC, la directiva de "Salvemos Nayarit", las agrupaciones Nuiwari  y Takiekary Tiriyawama, Ver Tepic, Cambiando Conciencias  y un grupo del Magisterio en Movimiento, entre muchas organizaciones más hicieron un llamado a la sociedad Nayarita a luchar por un estado justo, próspero, incluyente y democrático, y elevaron una exigencia a los partidos políticos, principalmente al PAN y al PRD para que convocaran a una amplia alianza social y pusieran sus registros al servicio de una gran fuerza social. 

Por su importante contenido reproduzco en mi blog LA DECLARACION DE TEPIC POR UN NAYARIT JUSTO, PRÓSPERO, INCLUYENTE Y DEMOCRÁTICO que firmaron dichas organizaciones 

DECLARACIÓN DE TEPIC
POR UN NAYARIT JUSTO, PRÓSPERO, INCLUYENTE Y DEMOCRÁTICO.


El presente año representa una gran oportunidad para que los ciudadanos contribuyan con los partidos políticos y organismos sociales a rescatar Nayarit de los malos gobiernos que nos han dejado una evidente regresión democrática, un nulo desarrollo económico y social y un atraso considerable en la transparencia en el uso y destino de los recursos públicos.

Por esta razón, las organizaciones sociales, sindicatos y organismos ciudadanos abajo firmantes ponemos a consideración del pueblo de Nayarit los siguientes puntos:

1. Durante los últimos años, los nayaritas hemos sufrido las atrocidades de malos gobiernos que han atentado contra la dignidad y el patrimonio de amplios sectores de la población y que han agotado la paciencia de la mayoría de los ciudadanos interesados en el desarrollo de nuestro estado. 

2. Los nayaritas vivimos en un estado donde el discurso sostenido en la propaganda oficial es diametralmente opuesto a lo que ocurre en la realidad; El desempleo creciente y abierto, la agobiante deuda pública, la devastación del campo y el incremento de la población en extrema pobreza, el cierre de pequeños y medianos negocios desmienten fehacientemente la consigna oficial de que Nayarit es el estado de mayor crecimiento en el país. La triste realidad de los hospitales del sector salud, la falta de mantenimiento de las escuelas y las calles destrozadas de la capital contrastan con la propaganda oficial difundida en cientos de espectaculares y miles de anuncios en la radio y televisión estatales. 

3. Hoy en Nayarit vivimos una evidente regresión autoritaria. Se ha sacrificado la justicia con el pretexto de mantener altos niveles de seguridad para la población. No hay justicia que no pase por la todopoderosa fiscalía que mediante los nuevos cuerpos policiacos intimida, saquea y reprime a la población; En la concepción política del grupo que gobierna el estado, los poderes legislativos y judicial están subordinados a su voluntad. Más que como gobernante electo en un proceso constitucional, el ejecutivo estatal actúa como un virrey que no reconoce más autoridad que la suya y la de su jefe nacional, en la mas pura tradición del autoritarismo priísta del siglo pasado.

4. Tenemos un gobierno de pensamiento único, que reprime y acosa a ayuntamientos que no son controlados por el partido oficial, que controla y censura a la mayoría de los medios de comunicación y que trata de imponer, con todos los medios y a costa de lo que sea, su manera autoritaria de ejercer el poder público.
Ante tales agravios y muchos más que ciudadanos en lo personal han recibido del grupo autoritario que nos gobierna, hacemos el siguiente llamado:

1- Convocar al pueblo de Nayarit a luchar por un Estado justo, próspero, incluyente y democrático. 

2- Hacer un llamado a las organizaciones ciudadanas, a los sindicatos, a los organismos civiles, a los estudiantes y a las personalidades de la política, de la academia y de la cultura a unirse en la gran tarea de generar una gran fuerza social que encabece la transformación democrática de Nayarit. 

3- Exigir a los partidos políticos, principalmente al PAN y PRD, encabezar una amplia coalición electoral con los ciudadanos y sectores sociales que permitan ganar los espacios de representación popular y de administración municipal que hagan contrapeso legal y legítimo a la instauración del régimen autoritario en nuestro estado, honrando, con ello, el precepto constitucional de constituirse en verdaderas instancias representativas del interés público.

Dado en la ciudad de Tepic, a los 18 días del mes de enero del año Dos mil Catorce. 

(rubricas)


 
Fotografia tomada del portal Nayarit me Gusta del día 18 de enero del 2014

jueves, 2 de enero de 2014

EL PRIVILEGIO DE NACER Y CRECER EN SANTIAGO IXCUINTLA

Como suele suceder en política, cuando decides participar, las personas que se ubican como tus adversarios, tratan de ignorar tus virtudes, magnificar tus defectos e incluso inventar algunos. En mi caso, desde que decidí caminar por la alcaldía de Santiago Ixcuintla, los infaltables "aprontones" han decidido decir que no soy originario de dicho municipio. Cosa que nadie les cree, porque yo si nací, viví, me crié, trabajé y estudié sobre los problemas de mi tierra. Como los santiaguenses tenemos una querencia natural a nuestro pueblo, quise dar algunas de las razones de mi apego por dicho lugar. Hay muchas más, pero ya las iré describiendo mas adelante. Por lo pronto, ahí se las dejo.


Francisco Javier Castellón

En esta ocasión, sólo quisiera escribir sobre el privilegio de haber nacido y crecido en esta tierra en un momento histórico sin precedentes. Como mi padre y como mi primer hijo,  nací en mi casa del cerro de Santiago, del callejón de la 3a Degollado, primogénito de un trabajador del comercio, nieto y bisnieto de familias migrantes que, como muchas, bajaron de la sierra a buscar ganarse la vida en los fértiles campos agrícolas que se abrían sin parar después de la reforma agraria de los años treinta. 

Nací en 1960, año en que las plantaciones tabacaleras seguían en franco crecimiento y en un momento que las raíces culturales de la región se instalaban firmemente. Eran los primeros años de los juegos florales de la Feria, de los resultados del ensayo piloto de educacion que hizo la UNESCO en nuestro pueblo o de las temporadas de béisbol con peloteros de calidad internacional. Era el momento en que la llamada "Costa de Oro" adquiría su nombre. 

Fui alumno de la Escuela Juan Escutia, en la secundaria federal "Leyes de Reforma" y como muchos jóvenes emigré a Tepic a estudiar la Prepa y la licenciatura, pero nunca dejaba de venir los fines de semana donde convivía con mis amigos y compañeros en los bailes de la mutualista,  en el café Valhalla, y en el trabajo diario cargando y llevando mercancía en la camioneta de mi padre. Junto a mi hermano le ayudábamos a mi tío  Manuel de la Torre a vender ropa en toda la margen derecha del río Santiago; desde Amapa hasta la Boca de Camichin y los sábados, desde Colonia Emiliano Zapata hasta Pozo de Ibarra y durante la temporada de camarón, en todos los pueblos de la Región de Las Haciendas. No hubo rincón del municipio que no conociera.

Estaba, como muchos Santiaguenses de la época, cargado de ilusiones y proyectos que podrían hacerse realidad por la prosperidad que había en nuestra región. Me titule de economista, viajé a la complicada Cd de México, estudié un posgrado y regresé a mi querida Universidad Autonoma de Nayarit. Ahí he trabajado como maestro desde 1984, fui director de mi escuela, funcionario universitario, tuve el gran honor de haber sido Rector y posteriormente Senador de la República.

En esa época me casé con una bella mujer nacida en Villahidalgo, con quien durante el noviazgo conocí todas las veredas para llegar a la segunda población en importancia en nuestro municipio y en sus alrededores, crucé el río por el puente de madera y en la legendaria canoa con motor; a las dos de mañana, en medio de la niebla y con el estrepitoso canto de las ranas.

Es muy difícil no amar a esta tierra y más cuando te has forjado en ella y aún cuando los pasos de mi vida me llevaron por todo el mundo, regreso a donde en realidad, nunca me he ido. A devolver un poco de lo mucho que me ha dado Santiago Ixcuintla.

miércoles, 1 de enero de 2014

LA REFORMA ENERGETICA Y EL DERECHO A DISENTIR


Francisco Javier Castellón

LA NATURALEZA DE LA REFORMA

Yo no tengo duda que las recientes reformas a la constitución y a otras leyes que tiene que ver con   el usufructo de la renta petrolera en nuestro país, han consumado un gran atraco a la nación: Con el pretexto de atraer grandes inversiones en nuevas tecnologías de extracción y de beneficio del petróleo y del gas que se encuentra en nuestro territorio, el gobierno federal, el PRI, el PAN y el PVEM aprobaron la llamada reforma energética que le dará a los empresarios extranjeros y nacionales la posibilidad de apropiarse de las utilidades, en efectivo y en especie, de los hidrocarburos mexicanos.

Este paso, revierte una gran parte de las medidas que el estado mexicano había realizado al expropiar la propiedad de las grandes compañías petroleras que operaban en nuestro país y que no estaban sujetas a las leyes mexicanas. Un conflicto laboral, provocado por la soberbia de las compañías, fue la gota que derramó el vaso que desembocó en la expropiación de los bienes de las compañías por el presidente Lázaro Cárdenas el 18 de marzo de 1938. 

La actual reforma desanda varios pasos atrás en esa medida. No sólo porque de nueva cuenta las compañías extranjeras tendrán la posesión sobre utilidades y petróleo mexicano, sino porque no se tendrán que sujetar a la jurisdicción de leyes mexicanas porque las modificaciones constitucionales lo permiten. los efectos, que se verán a a mediano plazo, comenzarán a resentirse cuando las finanzas públicas mexicanas comiencen a recibir menos recursos por la disminución de la renta petrolera y por la poca vinculación de la nueva industria petrolera con la industria nacional. 

LOS VOTOS ALIADOS

En la aprobación de las reformas, las bancadas del PRI, del PAN y del PVEM votaron, casi en su totalidad, por la aprobación y el impulso a la nueva legislación energética. Todos los gobernadores de dichos partidos se alinearon al presidente y dos de los gobernadores emanados del PRD externaron su apoyo a dichas reformas. Los congresos estatales, salvo Tabasco, se alinearon en el mismo sentido y varios de nuestros legisladores de izquierda votaron a favor de estas reformas. 

No me pregunto las razones que gobernadores y legisladores nuestros tuvieron para votar a favor de las reformas, pero entiendo que en su reflexión, deben tener el sustento político y personal suficiente para sostener dicha posición. En lo personal, no tengo espíritu de Torquemada y prefiero entender, sin compartir, su libertad a disentir (Aún tratándose de un asunto delicadísimo para la nación) que sacar las descalificaciones que trate de “traidores” a compañeros nuestros, cuyo voto no era, ni con mucho, cuantitativamente importante. 

Tengo claro que los responsables de la entrega legal de uno de los principales activos del país a las compañías petroleras antes expulsadas son, fundamentalmente, quienes gobiernan nuestro país y que seguramente hicieron ese compromiso ante los capitanes de los centros financieros internacionales del mundo. Los demás, solo colaboraron, de alguna u otra manera. 

La batalla por el petróleo mexicano apenas empieza y podrá tener su punto más álgido en julio de 2015, si el PRD logra impulsar la consulta constitucional que podría revertir las reformas. Por lo pronto, muchas historias están por escribirse.

1o de enero 2014


lunes, 29 de abril de 2013

UNA NOCHE ALUCINANTE: ROMPIENDO LA FERIA EN SANTIAGO IXCUINTLA


Hace años, quizá a mediados de los noventa, escribí varios relatos que me remitían a mi adolescencia y juventud en Santiago Ixcuintla, mi pueblo.Dichos pasajes incluían las vivencias románticas en un cafetín de adolescentes, las hazañas deportivas del juego de pelota y las andanzas juveniles en una región próspera como lo era la Costa de Oro en los años setenta. El que presento aquí  es el relato de una noche del rompimiento de feria, alucinante, fantástica. Con situaciones, que quizá viví durante varios años, pero que las conjunté en un solo relato. Todas ellas reales pero nunca descritas con la intensidad que solo se puede percibir viviendolas. 

Quienes somos de esa tierra, cálida y guapachosa, sabemos que en esa noche se vive mas que en muchas noches y lo que ahi se vive, se queda como una mancha indeleble, para siempre. Ojala les guste. 


UNA NOCHE ALUCINANTE: ROMPIENDO LA FERIA EN SANTIAGO IXCUINTLA
Javier Castellón

Tenia miedo, mucho miedo que el dolor volviera.

Había pasado una semana de pascua de horror con una gastritis declarada y aumentada por el diagnóstico del Doctor Shulte.

Sin embargo, ese día , era el día del Rompimiento de la Feria.

Con el calor golpeando mi cuello y mi espalda, acostado en un vieja cama en mi casa del cerro, escuchaba a lo lejos el llorar de la chirimía. Era una plañidera efectiva, tocaba música que a mis oidos sonaba como a incienso oriental. Entre el sopor que me producía la flojera y el calor costeño de las cuatro de la tarde, veía entre sueños que esa música era ejecutada invariablemente por un viejo de rostro indígena, que vestía ropas de mezclilla y que usaba un sombrero de palma a la usanza zacatecana, inevitablemente acompañado por un chiquillo descalzo o con huaraches de correa a medio coser que tocaba arritmicamente un viejo tambor.

Alguna vez los encontré solos caminando y tocando al viento en la hojarasca de los árboles del baldío frente al estadio de béisbol rumbo al casino de la feria. Era también un día de rompimiento, años atrás, cuando a la pandilla del Cerro Grande, de las Calles Juarez, Degollado y Donato Guerra, lo único que nos importaba era el fútbol y las travesías correteadas a través del infaltable Cerro buscando las fauces al mítico dragón.

Esa primavera todo sonaba y se veía distinto, había algo en el ambiente que me invitaba a olvidar el sufrimiento que me había causado la herida en el estomago. Tenía 17 años y podía ir sólo a la fiesta.

No sabía de donde procedía el entusiasmo, no podía ingerir una sola gota de alcohol pues se combinaría con la medicina que aún tomaba, mucho menos descarrilarme algunos enchilosos tacos porque me abrirían un hueco definitivo en el aparato digestivo, ni tampoco, como otros suertudos, llevar a mi novia quinceañera al jolgorio.

Francamente, eso me importaba poco. me sentía atrapado por los ritmos y el bullicio que a lo lejos escuchaba. A las siete de la noche, la chirimía había dejado de llorar y trinaba alegremente “los huaraches se acaban” y “Zacazonoapan” como para reiterar su origen Mazahua. La banda, la alegre banda de mi tierra, multiplicada por diez o quince, lanzaba tamborazos y metales al aire y confundía “Lomas de Ixcuintla” con “El Pariente” o el “Corrido de Nayarit”. A esas horas, desde el corral de mi casa donde me encontraba, admiraba la Presidencia Municipal y la Parroquia del Señor de la Ascensión adornadas con foquitos de colores. Podía ver sin problemas, el polvo que miles de pies comenzaban a levantar en la avenida 20 de Noviembre.

Casi era hora de irnos, entre consejos de mi madre y reniegos de mi brother, quien por sus 15 años aún no podía festejar por entero y tenía que regresarse a casa despues del desfile de carros alegóricos, me calzé un pantalón de mezclilla Levi´s y una camiseta amarilla de algodón, me amarre un paliacate al cuello y con los cabellos cubriendome los oidos y cayendo sobre mi espalda, me colgué a los hombros mi gran secreto de esa noche; un morral huichol que contenía un frasco grande de cafe soluble lleno de Leche, vital para cualquier ataque de jugos gástricos durante la noche.

“Bajar” el cerro de Santiago en la noche del rompimiento es inolvidable, cientos de gentes culebrean por sus calles y visten sus mejores galas, al dar vuelta por la calle Degollado y seguir de frente hacia la iglesia, el Capitán “Chanclas” festeja con sus amigos y su familia como lo ha hecho desde hace más de una veintena de años; todos los que pasan pueden bailar una o varias piezas con la Banda estacionada en la esquina de la calle Juarez. Ese es el inicio y el principio de la fiesta; La alegría es de todos y nadie puede usurparla individualmente. Asi era en ese año, asi fue desde hace más de cien años y asi seguirá siendo hasta que Ixcuintla desaparezca.

Llegar a la plaza es encontrarse con una caja de pandora, miles de gentes navegan en un festejo colectivo. Cientos de chicas y chicos danzan, sin tener conciencia de ello, un baile a la fertilidad alrededor del cuadro. Las muchachas, provenientes de los barrios santiaguenses y de los pueblos de ambas márgenes del río, caminan corriendo y bailando en grupos de mas de tres. Muchas de ellas se amarran cintas de colores en la cabeza, salpicadas de diamantina que dicen “busco novio” o “Te quiero”; voltean en susurro o en franca coquetería a los galanes que están presentes. La mayoría usa pantalón y blusas frescas que descubren sin pudor la sensualidad de las mujeres costeñas.

Los muchachos, invariablemente, tienen que acompañarse de un bote de cerveza, como símbolo de su autoridad masculina. Por mi parte, el misterioso recipiente de vidrio dentro del morral de estambre suplia perfectamente al escandaloso bote de alumnio. No había duda que yo también  a mi manera, participaba de la gran fiesta.

A las once de la noche, la avenida 20 de noviembre era un caudaloso río de gente; las banquetas copadas por personas de todas las edades, la calle llena de jóvenes que iban y venían sin parar, bailando en las bocacalles donde había conjuntos musicales de todos los estilos, desde los norteños con redova que tocaban para tres pares de oídos o las atractivas tamboras que atraían a decenas de parejas a bailar a tumbos en el empedrado sin recato o rienda alguna.

La travesía de los diez conjuntos y bandas musicales iniciaba desde la plaza principal y terminaba, tres o cuatro botes de cerveza más tarde, en la confluencia con la calle Zaragoza a la altura del barrio de “Las Dos Marías”, donde se preparaban los carros del desfile. Nada raro resultaba que en el trayecto ocurrieran las cosas más extrañas que uno pudiera imaginarse.

De repente, como si cayera una piedra enmedio de un estanque, el caudal humano se abría en círculos y al centro  quedaban dos o mas tipos que se jalaban fieramente de los cabellos y se tiraban terribles puñetazos que rara vez llegaban a su destino. Pronto eran separados y la corriente recuperaba la normalidad y seguía su cauce.

Parvadas de jotillos serpenteaban entre la turbulencia humana y exhibían su desprecio a la simulación y a las “buenas costumbres”. Destellantes, morenos, delgados en su mayoría, prietos de sol y ávidos de atención usaban pantalones ajustados y camisas-blusas, sin botones, amarradas a la cintura y con exhuberantes colgajes al cuello. Siempre pensé que muchos de ellos trabajaban de meseros en alguna cantina de piso de tierra e imaginaba que entre servicio y servicio, se acodaban en una vieja rocola a escuchar canciones que hablaban de abandono y decepción. La fiesta, el rompimiento, era el lugar ideal para dejar de lado frustraciones y maltratos. la calle tambien era de ellos.

Cuando aquel remolino de arrebatos, delirios, fervores, locuras y pasiones amenazaba con estallar, se avistaban las luces de los carros alegóricos. Lentamente, ambulancias y patrullas con sirenas abiertas, seguían a un antiquísimo “Rolón”, conserje de la escuela EMO, especie de viejo de la danza que desde siempre, decenas de años antes, abre el paso al desfile. Todavía me tocó verlo, 18 años después, con la figura encorvada, el cabello completamente cano, el paso cansado, con una vara en la mano, haciendo de lado, ya no a los chiquillos que se atravesaban imprudentemente al paso de los vehículos, sino a los años que cegaron sus ojos y entorpecieron sus pies. Sin embargo, siempre he pensado que la tradición lo hará caminar e iniciar los desfiles hasta que el destino lo convierta en recuerdo.

El desfile avanzaba desbordando luces y exhibiendo toscos muñecos de cartón que flanqueaban las bellezas de la noche. Paty Gonzalez, la reina de la feria de 1976 encabezaba la procesión de la alegría. En ese instante, pasada la medianoche, me refugiaba, junto a mis amigos, contra la pared de una casa. Esperaba un momento que en lo más oculto de mi subconciente no quise vivir nunca; Lia Irene, la mas brillante de mis compañeras de generación, la abanderada de mi escuela primaria y secundaria, la acompañante de mis sueños y juegos  infantiles, la de los impecables uniformes de cuellito blanco suelto de la escuela “Juan Escutia”, de caminar erguido y mirada altiva, había sido elegida Reina de la Primavera 1977. Ya no era el referente legendario de la belleza de Xochitl Franco o de Rosita Montes de Oca, tantas veces platicada por mi padre. Se trataba de una reina de carne y hueso, con quien compartí horas de cándidas llamadas telefónicas  años de recordadas fiestas escolares de fin de cursos. Allí estaba, deslumbrante, con la sonrisa que le atravesaba toda la cara. Guapa, morena, de pelo negro, saludaba al público con el movimiento que enseñan a todas la reinas, balanceando suavemente las manos, primero la  derecha y después la izquierda, no sin antes tocarse los labios y enviar besos reales al respetable.

Contuve la respiración durante minutos. Angustiado, pensé que sufriría si algún ebrio le gritaba una grosería o si el carro llegara a desbaratarse y pudiera caer. No se si me miró. No se si la sonrisa que dirigió hacia donde estábamos era para mí o era para todos, pero sentí un gran alivio cuando se alejó. A partir de entonces, disfruté como todos los demás lo que vino después.

A medio desfile, el protocolo de recepción a las reinas, princesas y embajadoras daban paso a la expresión mas bullanguera de la fiesta. Jóvenes pintados y vestidos como negros africanos bailando una orgiástica danza alrededor de un supuesto cazador, sumido en un perol. A esas alturas, cientos de personas bailaban en comparsa atrás de los carros. Había uno en especial, el último, que levantaba aullidos y manos a su paso; En él, había solo un pedestal donde, descalza, se contorsionaba irreverente una mujer, pero no era cualquier mujer. Se trataba de “La Pelona”, la prostituta más famosa de Santiago Ixcuintla.

Mocetona, alta, de cabellos oxigenados, peleaba con un bikini una talla mayor a la necesaria. Bailaba sugestivamente “Camarón pelao tu quieres, camarón pelao te doy..” en una danza mas tosca que erótica. Su legendario cuerpo se convulsionaba dejando que la prenda cayera mas allá de donde la prudencia lo aconsejaba, desatando una cauda de gritos y manos que se estiraban, a lo cual contestaba con la insolencia acostumbrada, escupiendo o maltratando a quienes intentaban ir mas allá del precio que estaban pagando por verla. La leyenda cuenta que esa noche, terminado el desfile fue bajada en vilo por mas de doscientas manos y llevada con rumbo desconocido. Nunca conocí a nadie que me asegurara que esa noche se había acostado gratis con ella y sin embargo, después de ese día, muchas veces, con admiración y temor, la miré caminar con el atrevimiento y descaro que su fama le había dejado. No por nada era “La Pelona”.

Muchas emociones había pasado durante esas horas. Eran las dos de la mañana y no había probado una solo gota de cerveza. Al contrario, había agotado dos veces el contenido del frasco de leche y había sido discretamente recargado por un recipiente mayor que mi Tia Silvia había llevado al desfile. Mis amigos acusaban ya los efectos de la bebida y animosos nos dirigimos al Casino de la Feria.

Por Dios que no conozco una euforia mayor que la que se vive en la Alameda Municipal la noche de Rompimiento. El conjunto de moda “La Ley” tocaba sus mejores éxitos. Los Hermanos Altamirano, Mario y Arturo, los habían colocado en el sitio de preferencia de la juventud de la época.

Por supuesto, al llegar al Casino, no había ninguna mesa desocupada. La barra de bebidas estaba pletórica, la pista de baile completamente llena, tanto, que las parejas bailaban peligrosamente a las orillas del lago artificial donde, decían, se ocultaba un cocodrilo. Era allí el lugar donde cada oveja jalaba con su pareja o quienes iban a beber se perdían para toda la noche.

Hubo un momento en que me quede solo. Botella o dama, mis amigos habían llegado a tierra firme. Seguro de mi conciencia, contemplé absorto el bullicio, admiré las decenas de árboles que bombardeaban mangos sin cesar a los celebrantes de ese rito colectivo; observé, no sin envidia, a los cientos de parejas que se movían ritmicamente al compás de la música.

Me recargué en un arbol y descanse mi brazo en el morral. No habían pasado cinco minutos, cuando una voz desconocida me sorprendió. “Oye güero  no tienes un cerillo”, “no, pero ahorita te lo consigo”, fue mi respuesta. Al encender el cigarrillo, me aclaró que era para una de sus amigas y quería saber si yo bailaba. “Claro” fue mi respuesta. La tomé de la mano y nos dirigimos al centro del remolino.

Era una chica típicamente costeña, joven, quizas de 15 o 16 años, de manos fuertes, callosas. Delgada, de cabellos quemados por el sol. Vestía una pantiblusa de algo parecido a la licra y unos pantalones de mezclilla de tipo “Strech”.

Ya en la pista, tratamos de bailar sueltos, lo cual a esas alturas del festejo era prácticamente imposible. Ante lo inevitable nos abrazamos, al momento, me sentí arrebatado por una fuerza poderosa que me atrajo hacia ella y me envolvió como nunca creí que una mujer pudiera hacerlo.

El abrazo me traspasó la conciencia. No supé cuanto duró el ritual erótico al cual me tuvo sujeto mientras bailábamos  No nos dijimos una sóla palabra. Cuando me dí cuenta, el cielo se había vuelto azul y nos anunció que estaba amaneciendo. Lo único que recuerdo es que dos grandes ojos claros me dijeron “ahorita vengo” y nunca mas los volví a mirar.

Cuando la música dejo de tocar, me encontraba recargado en el mismo arbol. Dudé por un momento si lo que acababa de pasar era realidad o era una fantasía de la noche del rompimiento. Con el paso de los años esa duda ha aumentado. Nunca supe su nombre, donde vivía y por supuesto, jamás la volví a ver.

A las seis de la mañana salí del Casino de la Feria pensando que esa noche había vivido más que en muchos de los 17 años de mi vida. No llevaba una sola gota de licor, pero tenía la conciencia embriagada de un vino desconocido. Aquel día, aquella noche, había empezado a vivir como muchos santiaguenses. No lo sabía.

Quince minutos despues mis pasos me llevaron al mercado, a reportarme con mi padre, a comerme unas gorditas de maíz y a saborear un cafe, que desde entonces, ya no me supo igual que antes.