lunes, 20 de enero de 2014

EL RECLAMO SOCIAL DE UNA AMPLIA ALIANZA ELECTORAL EN NAYARIT

El sábado 18 de diciembre pasado, un grupo de organizaciones ciudadanas se reunió en un salón en un reconocido hotel de la ciudad a manifestar un pronunciamiento sobre la situación que vive nuestro estado y sobre el próximo proceso electoral en Nayarit. Sectores como los empresarios de la Central de Abastos de Tepic, los activistas de Tepic en Bici,  los estudiantes de la FEN, los campesinos de la CIOAC, la directiva de "Salvemos Nayarit", las agrupaciones Nuiwari  y Takiekary Tiriyawama, Ver Tepic, Cambiando Conciencias  y un grupo del Magisterio en Movimiento, entre muchas organizaciones más hicieron un llamado a la sociedad Nayarita a luchar por un estado justo, próspero, incluyente y democrático, y elevaron una exigencia a los partidos políticos, principalmente al PAN y al PRD para que convocaran a una amplia alianza social y pusieran sus registros al servicio de una gran fuerza social. 

Por su importante contenido reproduzco en mi blog LA DECLARACION DE TEPIC POR UN NAYARIT JUSTO, PRÓSPERO, INCLUYENTE Y DEMOCRÁTICO que firmaron dichas organizaciones 

DECLARACIÓN DE TEPIC
POR UN NAYARIT JUSTO, PRÓSPERO, INCLUYENTE Y DEMOCRÁTICO.


El presente año representa una gran oportunidad para que los ciudadanos contribuyan con los partidos políticos y organismos sociales a rescatar Nayarit de los malos gobiernos que nos han dejado una evidente regresión democrática, un nulo desarrollo económico y social y un atraso considerable en la transparencia en el uso y destino de los recursos públicos.

Por esta razón, las organizaciones sociales, sindicatos y organismos ciudadanos abajo firmantes ponemos a consideración del pueblo de Nayarit los siguientes puntos:

1. Durante los últimos años, los nayaritas hemos sufrido las atrocidades de malos gobiernos que han atentado contra la dignidad y el patrimonio de amplios sectores de la población y que han agotado la paciencia de la mayoría de los ciudadanos interesados en el desarrollo de nuestro estado. 

2. Los nayaritas vivimos en un estado donde el discurso sostenido en la propaganda oficial es diametralmente opuesto a lo que ocurre en la realidad; El desempleo creciente y abierto, la agobiante deuda pública, la devastación del campo y el incremento de la población en extrema pobreza, el cierre de pequeños y medianos negocios desmienten fehacientemente la consigna oficial de que Nayarit es el estado de mayor crecimiento en el país. La triste realidad de los hospitales del sector salud, la falta de mantenimiento de las escuelas y las calles destrozadas de la capital contrastan con la propaganda oficial difundida en cientos de espectaculares y miles de anuncios en la radio y televisión estatales. 

3. Hoy en Nayarit vivimos una evidente regresión autoritaria. Se ha sacrificado la justicia con el pretexto de mantener altos niveles de seguridad para la población. No hay justicia que no pase por la todopoderosa fiscalía que mediante los nuevos cuerpos policiacos intimida, saquea y reprime a la población; En la concepción política del grupo que gobierna el estado, los poderes legislativos y judicial están subordinados a su voluntad. Más que como gobernante electo en un proceso constitucional, el ejecutivo estatal actúa como un virrey que no reconoce más autoridad que la suya y la de su jefe nacional, en la mas pura tradición del autoritarismo priísta del siglo pasado.

4. Tenemos un gobierno de pensamiento único, que reprime y acosa a ayuntamientos que no son controlados por el partido oficial, que controla y censura a la mayoría de los medios de comunicación y que trata de imponer, con todos los medios y a costa de lo que sea, su manera autoritaria de ejercer el poder público.
Ante tales agravios y muchos más que ciudadanos en lo personal han recibido del grupo autoritario que nos gobierna, hacemos el siguiente llamado:

1- Convocar al pueblo de Nayarit a luchar por un Estado justo, próspero, incluyente y democrático. 

2- Hacer un llamado a las organizaciones ciudadanas, a los sindicatos, a los organismos civiles, a los estudiantes y a las personalidades de la política, de la academia y de la cultura a unirse en la gran tarea de generar una gran fuerza social que encabece la transformación democrática de Nayarit. 

3- Exigir a los partidos políticos, principalmente al PAN y PRD, encabezar una amplia coalición electoral con los ciudadanos y sectores sociales que permitan ganar los espacios de representación popular y de administración municipal que hagan contrapeso legal y legítimo a la instauración del régimen autoritario en nuestro estado, honrando, con ello, el precepto constitucional de constituirse en verdaderas instancias representativas del interés público.

Dado en la ciudad de Tepic, a los 18 días del mes de enero del año Dos mil Catorce. 

(rubricas)


 
Fotografia tomada del portal Nayarit me Gusta del día 18 de enero del 2014

jueves, 2 de enero de 2014

EL PRIVILEGIO DE NACER Y CRECER EN SANTIAGO IXCUINTLA

Como suele suceder en política, cuando decides participar, las personas que se ubican como tus adversarios, tratan de ignorar tus virtudes, magnificar tus defectos e incluso inventar algunos. En mi caso, desde que decidí caminar por la alcaldía de Santiago Ixcuintla, los infaltables "aprontones" han decidido decir que no soy originario de dicho municipio. Cosa que nadie les cree, porque yo si nací, viví, me crié, trabajé y estudié sobre los problemas de mi tierra. Como los santiaguenses tenemos una querencia natural a nuestro pueblo, quise dar algunas de las razones de mi apego por dicho lugar. Hay muchas más, pero ya las iré describiendo mas adelante. Por lo pronto, ahí se las dejo.


Francisco Javier Castellón

En esta ocasión, sólo quisiera escribir sobre el privilegio de haber nacido y crecido en esta tierra en un momento histórico sin precedentes. Como mi padre y como mi primer hijo,  nací en mi casa del cerro de Santiago, del callejón de la 3a Degollado, primogénito de un trabajador del comercio, nieto y bisnieto de familias migrantes que, como muchas, bajaron de la sierra a buscar ganarse la vida en los fértiles campos agrícolas que se abrían sin parar después de la reforma agraria de los años treinta. 

Nací en 1960, año en que las plantaciones tabacaleras seguían en franco crecimiento y en un momento que las raíces culturales de la región se instalaban firmemente. Eran los primeros años de los juegos florales de la Feria, de los resultados del ensayo piloto de educacion que hizo la UNESCO en nuestro pueblo o de las temporadas de béisbol con peloteros de calidad internacional. Era el momento en que la llamada "Costa de Oro" adquiría su nombre. 

Fui alumno de la Escuela Juan Escutia, en la secundaria federal "Leyes de Reforma" y como muchos jóvenes emigré a Tepic a estudiar la Prepa y la licenciatura, pero nunca dejaba de venir los fines de semana donde convivía con mis amigos y compañeros en los bailes de la mutualista,  en el café Valhalla, y en el trabajo diario cargando y llevando mercancía en la camioneta de mi padre. Junto a mi hermano le ayudábamos a mi tío  Manuel de la Torre a vender ropa en toda la margen derecha del río Santiago; desde Amapa hasta la Boca de Camichin y los sábados, desde Colonia Emiliano Zapata hasta Pozo de Ibarra y durante la temporada de camarón, en todos los pueblos de la Región de Las Haciendas. No hubo rincón del municipio que no conociera.

Estaba, como muchos Santiaguenses de la época, cargado de ilusiones y proyectos que podrían hacerse realidad por la prosperidad que había en nuestra región. Me titule de economista, viajé a la complicada Cd de México, estudié un posgrado y regresé a mi querida Universidad Autonoma de Nayarit. Ahí he trabajado como maestro desde 1984, fui director de mi escuela, funcionario universitario, tuve el gran honor de haber sido Rector y posteriormente Senador de la República.

En esa época me casé con una bella mujer nacida en Villahidalgo, con quien durante el noviazgo conocí todas las veredas para llegar a la segunda población en importancia en nuestro municipio y en sus alrededores, crucé el río por el puente de madera y en la legendaria canoa con motor; a las dos de mañana, en medio de la niebla y con el estrepitoso canto de las ranas.

Es muy difícil no amar a esta tierra y más cuando te has forjado en ella y aún cuando los pasos de mi vida me llevaron por todo el mundo, regreso a donde en realidad, nunca me he ido. A devolver un poco de lo mucho que me ha dado Santiago Ixcuintla.

miércoles, 1 de enero de 2014

LA REFORMA ENERGETICA Y EL DERECHO A DISENTIR


Francisco Javier Castellón

LA NATURALEZA DE LA REFORMA

Yo no tengo duda que las recientes reformas a la constitución y a otras leyes que tiene que ver con   el usufructo de la renta petrolera en nuestro país, han consumado un gran atraco a la nación: Con el pretexto de atraer grandes inversiones en nuevas tecnologías de extracción y de beneficio del petróleo y del gas que se encuentra en nuestro territorio, el gobierno federal, el PRI, el PAN y el PVEM aprobaron la llamada reforma energética que le dará a los empresarios extranjeros y nacionales la posibilidad de apropiarse de las utilidades, en efectivo y en especie, de los hidrocarburos mexicanos.

Este paso, revierte una gran parte de las medidas que el estado mexicano había realizado al expropiar la propiedad de las grandes compañías petroleras que operaban en nuestro país y que no estaban sujetas a las leyes mexicanas. Un conflicto laboral, provocado por la soberbia de las compañías, fue la gota que derramó el vaso que desembocó en la expropiación de los bienes de las compañías por el presidente Lázaro Cárdenas el 18 de marzo de 1938. 

La actual reforma desanda varios pasos atrás en esa medida. No sólo porque de nueva cuenta las compañías extranjeras tendrán la posesión sobre utilidades y petróleo mexicano, sino porque no se tendrán que sujetar a la jurisdicción de leyes mexicanas porque las modificaciones constitucionales lo permiten. los efectos, que se verán a a mediano plazo, comenzarán a resentirse cuando las finanzas públicas mexicanas comiencen a recibir menos recursos por la disminución de la renta petrolera y por la poca vinculación de la nueva industria petrolera con la industria nacional. 

LOS VOTOS ALIADOS

En la aprobación de las reformas, las bancadas del PRI, del PAN y del PVEM votaron, casi en su totalidad, por la aprobación y el impulso a la nueva legislación energética. Todos los gobernadores de dichos partidos se alinearon al presidente y dos de los gobernadores emanados del PRD externaron su apoyo a dichas reformas. Los congresos estatales, salvo Tabasco, se alinearon en el mismo sentido y varios de nuestros legisladores de izquierda votaron a favor de estas reformas. 

No me pregunto las razones que gobernadores y legisladores nuestros tuvieron para votar a favor de las reformas, pero entiendo que en su reflexión, deben tener el sustento político y personal suficiente para sostener dicha posición. En lo personal, no tengo espíritu de Torquemada y prefiero entender, sin compartir, su libertad a disentir (Aún tratándose de un asunto delicadísimo para la nación) que sacar las descalificaciones que trate de “traidores” a compañeros nuestros, cuyo voto no era, ni con mucho, cuantitativamente importante. 

Tengo claro que los responsables de la entrega legal de uno de los principales activos del país a las compañías petroleras antes expulsadas son, fundamentalmente, quienes gobiernan nuestro país y que seguramente hicieron ese compromiso ante los capitanes de los centros financieros internacionales del mundo. Los demás, solo colaboraron, de alguna u otra manera. 

La batalla por el petróleo mexicano apenas empieza y podrá tener su punto más álgido en julio de 2015, si el PRD logra impulsar la consulta constitucional que podría revertir las reformas. Por lo pronto, muchas historias están por escribirse.

1o de enero 2014


lunes, 29 de abril de 2013

UNA NOCHE ALUCINANTE: ROMPIENDO LA FERIA EN SANTIAGO IXCUINTLA


Hace años, quizá a mediados de los noventa, escribí varios relatos que me remitían a mi adolescencia y juventud en Santiago Ixcuintla, mi pueblo.Dichos pasajes incluían las vivencias románticas en un cafetín de adolescentes, las hazañas deportivas del juego de pelota y las andanzas juveniles en una región próspera como lo era la Costa de Oro en los años setenta. El que presento aquí  es el relato de una noche del rompimiento de feria, alucinante, fantástica. Con situaciones, que quizá viví durante varios años, pero que las conjunté en un solo relato. Todas ellas reales pero nunca descritas con la intensidad que solo se puede percibir viviendolas. 

Quienes somos de esa tierra, cálida y guapachosa, sabemos que en esa noche se vive mas que en muchas noches y lo que ahi se vive, se queda como una mancha indeleble, para siempre. Ojala les guste. 


UNA NOCHE ALUCINANTE: ROMPIENDO LA FERIA EN SANTIAGO IXCUINTLA
Javier Castellón

Tenia miedo, mucho miedo que el dolor volviera.

Había pasado una semana de pascua de horror con una gastritis declarada y aumentada por el diagnóstico del Doctor Shulte.

Sin embargo, ese día , era el día del Rompimiento de la Feria.

Con el calor golpeando mi cuello y mi espalda, acostado en un vieja cama en mi casa del cerro, escuchaba a lo lejos el llorar de la chirimía. Era una plañidera efectiva, tocaba música que a mis oidos sonaba como a incienso oriental. Entre el sopor que me producía la flojera y el calor costeño de las cuatro de la tarde, veía entre sueños que esa música era ejecutada invariablemente por un viejo de rostro indígena, que vestía ropas de mezclilla y que usaba un sombrero de palma a la usanza zacatecana, inevitablemente acompañado por un chiquillo descalzo o con huaraches de correa a medio coser que tocaba arritmicamente un viejo tambor.

Alguna vez los encontré solos caminando y tocando al viento en la hojarasca de los árboles del baldío frente al estadio de béisbol rumbo al casino de la feria. Era también un día de rompimiento, años atrás, cuando a la pandilla del Cerro Grande, de las Calles Juarez, Degollado y Donato Guerra, lo único que nos importaba era el fútbol y las travesías correteadas a través del infaltable Cerro buscando las fauces al mítico dragón.

Esa primavera todo sonaba y se veía distinto, había algo en el ambiente que me invitaba a olvidar el sufrimiento que me había causado la herida en el estomago. Tenía 17 años y podía ir sólo a la fiesta.

No sabía de donde procedía el entusiasmo, no podía ingerir una sola gota de alcohol pues se combinaría con la medicina que aún tomaba, mucho menos descarrilarme algunos enchilosos tacos porque me abrirían un hueco definitivo en el aparato digestivo, ni tampoco, como otros suertudos, llevar a mi novia quinceañera al jolgorio.

Francamente, eso me importaba poco. me sentía atrapado por los ritmos y el bullicio que a lo lejos escuchaba. A las siete de la noche, la chirimía había dejado de llorar y trinaba alegremente “los huaraches se acaban” y “Zacazonoapan” como para reiterar su origen Mazahua. La banda, la alegre banda de mi tierra, multiplicada por diez o quince, lanzaba tamborazos y metales al aire y confundía “Lomas de Ixcuintla” con “El Pariente” o el “Corrido de Nayarit”. A esas horas, desde el corral de mi casa donde me encontraba, admiraba la Presidencia Municipal y la Parroquia del Señor de la Ascensión adornadas con foquitos de colores. Podía ver sin problemas, el polvo que miles de pies comenzaban a levantar en la avenida 20 de Noviembre.

Casi era hora de irnos, entre consejos de mi madre y reniegos de mi brother, quien por sus 15 años aún no podía festejar por entero y tenía que regresarse a casa despues del desfile de carros alegóricos, me calzé un pantalón de mezclilla Levi´s y una camiseta amarilla de algodón, me amarre un paliacate al cuello y con los cabellos cubriendome los oidos y cayendo sobre mi espalda, me colgué a los hombros mi gran secreto de esa noche; un morral huichol que contenía un frasco grande de cafe soluble lleno de Leche, vital para cualquier ataque de jugos gástricos durante la noche.

“Bajar” el cerro de Santiago en la noche del rompimiento es inolvidable, cientos de gentes culebrean por sus calles y visten sus mejores galas, al dar vuelta por la calle Degollado y seguir de frente hacia la iglesia, el Capitán “Chanclas” festeja con sus amigos y su familia como lo ha hecho desde hace más de una veintena de años; todos los que pasan pueden bailar una o varias piezas con la Banda estacionada en la esquina de la calle Juarez. Ese es el inicio y el principio de la fiesta; La alegría es de todos y nadie puede usurparla individualmente. Asi era en ese año, asi fue desde hace más de cien años y asi seguirá siendo hasta que Ixcuintla desaparezca.

Llegar a la plaza es encontrarse con una caja de pandora, miles de gentes navegan en un festejo colectivo. Cientos de chicas y chicos danzan, sin tener conciencia de ello, un baile a la fertilidad alrededor del cuadro. Las muchachas, provenientes de los barrios santiaguenses y de los pueblos de ambas márgenes del río, caminan corriendo y bailando en grupos de mas de tres. Muchas de ellas se amarran cintas de colores en la cabeza, salpicadas de diamantina que dicen “busco novio” o “Te quiero”; voltean en susurro o en franca coquetería a los galanes que están presentes. La mayoría usa pantalón y blusas frescas que descubren sin pudor la sensualidad de las mujeres costeñas.

Los muchachos, invariablemente, tienen que acompañarse de un bote de cerveza, como símbolo de su autoridad masculina. Por mi parte, el misterioso recipiente de vidrio dentro del morral de estambre suplia perfectamente al escandaloso bote de alumnio. No había duda que yo también  a mi manera, participaba de la gran fiesta.

A las once de la noche, la avenida 20 de noviembre era un caudaloso río de gente; las banquetas copadas por personas de todas las edades, la calle llena de jóvenes que iban y venían sin parar, bailando en las bocacalles donde había conjuntos musicales de todos los estilos, desde los norteños con redova que tocaban para tres pares de oídos o las atractivas tamboras que atraían a decenas de parejas a bailar a tumbos en el empedrado sin recato o rienda alguna.

La travesía de los diez conjuntos y bandas musicales iniciaba desde la plaza principal y terminaba, tres o cuatro botes de cerveza más tarde, en la confluencia con la calle Zaragoza a la altura del barrio de “Las Dos Marías”, donde se preparaban los carros del desfile. Nada raro resultaba que en el trayecto ocurrieran las cosas más extrañas que uno pudiera imaginarse.

De repente, como si cayera una piedra enmedio de un estanque, el caudal humano se abría en círculos y al centro  quedaban dos o mas tipos que se jalaban fieramente de los cabellos y se tiraban terribles puñetazos que rara vez llegaban a su destino. Pronto eran separados y la corriente recuperaba la normalidad y seguía su cauce.

Parvadas de jotillos serpenteaban entre la turbulencia humana y exhibían su desprecio a la simulación y a las “buenas costumbres”. Destellantes, morenos, delgados en su mayoría, prietos de sol y ávidos de atención usaban pantalones ajustados y camisas-blusas, sin botones, amarradas a la cintura y con exhuberantes colgajes al cuello. Siempre pensé que muchos de ellos trabajaban de meseros en alguna cantina de piso de tierra e imaginaba que entre servicio y servicio, se acodaban en una vieja rocola a escuchar canciones que hablaban de abandono y decepción. La fiesta, el rompimiento, era el lugar ideal para dejar de lado frustraciones y maltratos. la calle tambien era de ellos.

Cuando aquel remolino de arrebatos, delirios, fervores, locuras y pasiones amenazaba con estallar, se avistaban las luces de los carros alegóricos. Lentamente, ambulancias y patrullas con sirenas abiertas, seguían a un antiquísimo “Rolón”, conserje de la escuela EMO, especie de viejo de la danza que desde siempre, decenas de años antes, abre el paso al desfile. Todavía me tocó verlo, 18 años después, con la figura encorvada, el cabello completamente cano, el paso cansado, con una vara en la mano, haciendo de lado, ya no a los chiquillos que se atravesaban imprudentemente al paso de los vehículos, sino a los años que cegaron sus ojos y entorpecieron sus pies. Sin embargo, siempre he pensado que la tradición lo hará caminar e iniciar los desfiles hasta que el destino lo convierta en recuerdo.

El desfile avanzaba desbordando luces y exhibiendo toscos muñecos de cartón que flanqueaban las bellezas de la noche. Paty Gonzalez, la reina de la feria de 1976 encabezaba la procesión de la alegría. En ese instante, pasada la medianoche, me refugiaba, junto a mis amigos, contra la pared de una casa. Esperaba un momento que en lo más oculto de mi subconciente no quise vivir nunca; Lia Irene, la mas brillante de mis compañeras de generación, la abanderada de mi escuela primaria y secundaria, la acompañante de mis sueños y juegos  infantiles, la de los impecables uniformes de cuellito blanco suelto de la escuela “Juan Escutia”, de caminar erguido y mirada altiva, había sido elegida Reina de la Primavera 1977. Ya no era el referente legendario de la belleza de Xochitl Franco o de Rosita Montes de Oca, tantas veces platicada por mi padre. Se trataba de una reina de carne y hueso, con quien compartí horas de cándidas llamadas telefónicas  años de recordadas fiestas escolares de fin de cursos. Allí estaba, deslumbrante, con la sonrisa que le atravesaba toda la cara. Guapa, morena, de pelo negro, saludaba al público con el movimiento que enseñan a todas la reinas, balanceando suavemente las manos, primero la  derecha y después la izquierda, no sin antes tocarse los labios y enviar besos reales al respetable.

Contuve la respiración durante minutos. Angustiado, pensé que sufriría si algún ebrio le gritaba una grosería o si el carro llegara a desbaratarse y pudiera caer. No se si me miró. No se si la sonrisa que dirigió hacia donde estábamos era para mí o era para todos, pero sentí un gran alivio cuando se alejó. A partir de entonces, disfruté como todos los demás lo que vino después.

A medio desfile, el protocolo de recepción a las reinas, princesas y embajadoras daban paso a la expresión mas bullanguera de la fiesta. Jóvenes pintados y vestidos como negros africanos bailando una orgiástica danza alrededor de un supuesto cazador, sumido en un perol. A esas alturas, cientos de personas bailaban en comparsa atrás de los carros. Había uno en especial, el último, que levantaba aullidos y manos a su paso; En él, había solo un pedestal donde, descalza, se contorsionaba irreverente una mujer, pero no era cualquier mujer. Se trataba de “La Pelona”, la prostituta más famosa de Santiago Ixcuintla.

Mocetona, alta, de cabellos oxigenados, peleaba con un bikini una talla mayor a la necesaria. Bailaba sugestivamente “Camarón pelao tu quieres, camarón pelao te doy..” en una danza mas tosca que erótica. Su legendario cuerpo se convulsionaba dejando que la prenda cayera mas allá de donde la prudencia lo aconsejaba, desatando una cauda de gritos y manos que se estiraban, a lo cual contestaba con la insolencia acostumbrada, escupiendo o maltratando a quienes intentaban ir mas allá del precio que estaban pagando por verla. La leyenda cuenta que esa noche, terminado el desfile fue bajada en vilo por mas de doscientas manos y llevada con rumbo desconocido. Nunca conocí a nadie que me asegurara que esa noche se había acostado gratis con ella y sin embargo, después de ese día, muchas veces, con admiración y temor, la miré caminar con el atrevimiento y descaro que su fama le había dejado. No por nada era “La Pelona”.

Muchas emociones había pasado durante esas horas. Eran las dos de la mañana y no había probado una solo gota de cerveza. Al contrario, había agotado dos veces el contenido del frasco de leche y había sido discretamente recargado por un recipiente mayor que mi Tia Silvia había llevado al desfile. Mis amigos acusaban ya los efectos de la bebida y animosos nos dirigimos al Casino de la Feria.

Por Dios que no conozco una euforia mayor que la que se vive en la Alameda Municipal la noche de Rompimiento. El conjunto de moda “La Ley” tocaba sus mejores éxitos. Los Hermanos Altamirano, Mario y Arturo, los habían colocado en el sitio de preferencia de la juventud de la época.

Por supuesto, al llegar al Casino, no había ninguna mesa desocupada. La barra de bebidas estaba pletórica, la pista de baile completamente llena, tanto, que las parejas bailaban peligrosamente a las orillas del lago artificial donde, decían, se ocultaba un cocodrilo. Era allí el lugar donde cada oveja jalaba con su pareja o quienes iban a beber se perdían para toda la noche.

Hubo un momento en que me quede solo. Botella o dama, mis amigos habían llegado a tierra firme. Seguro de mi conciencia, contemplé absorto el bullicio, admiré las decenas de árboles que bombardeaban mangos sin cesar a los celebrantes de ese rito colectivo; observé, no sin envidia, a los cientos de parejas que se movían ritmicamente al compás de la música.

Me recargué en un arbol y descanse mi brazo en el morral. No habían pasado cinco minutos, cuando una voz desconocida me sorprendió. “Oye güero  no tienes un cerillo”, “no, pero ahorita te lo consigo”, fue mi respuesta. Al encender el cigarrillo, me aclaró que era para una de sus amigas y quería saber si yo bailaba. “Claro” fue mi respuesta. La tomé de la mano y nos dirigimos al centro del remolino.

Era una chica típicamente costeña, joven, quizas de 15 o 16 años, de manos fuertes, callosas. Delgada, de cabellos quemados por el sol. Vestía una pantiblusa de algo parecido a la licra y unos pantalones de mezclilla de tipo “Strech”.

Ya en la pista, tratamos de bailar sueltos, lo cual a esas alturas del festejo era prácticamente imposible. Ante lo inevitable nos abrazamos, al momento, me sentí arrebatado por una fuerza poderosa que me atrajo hacia ella y me envolvió como nunca creí que una mujer pudiera hacerlo.

El abrazo me traspasó la conciencia. No supé cuanto duró el ritual erótico al cual me tuvo sujeto mientras bailábamos  No nos dijimos una sóla palabra. Cuando me dí cuenta, el cielo se había vuelto azul y nos anunció que estaba amaneciendo. Lo único que recuerdo es que dos grandes ojos claros me dijeron “ahorita vengo” y nunca mas los volví a mirar.

Cuando la música dejo de tocar, me encontraba recargado en el mismo arbol. Dudé por un momento si lo que acababa de pasar era realidad o era una fantasía de la noche del rompimiento. Con el paso de los años esa duda ha aumentado. Nunca supe su nombre, donde vivía y por supuesto, jamás la volví a ver.

A las seis de la mañana salí del Casino de la Feria pensando que esa noche había vivido más que en muchos de los 17 años de mi vida. No llevaba una sola gota de licor, pero tenía la conciencia embriagada de un vino desconocido. Aquel día, aquella noche, había empezado a vivir como muchos santiaguenses. No lo sabía.

Quince minutos despues mis pasos me llevaron al mercado, a reportarme con mi padre, a comerme unas gorditas de maíz y a saborear un cafe, que desde entonces, ya no me supo igual que antes.

sábado, 29 de septiembre de 2012

EL SEÑOR ZAVALA


No es la primera vez que me confunden. A veces ha sido para bien y en otras ocasiones no tanto, pero en Bogotá me volvió a pasar al llegar al hotel donde se efectuó el evento que me llevó a la capital colombiana.

Después de registrarme en la recepción, al llevar mi maleta, el camarero se despidió muy amablemente diciéndome "Es un placer tenerlo de nuevo por aquí señor Zavala". Sin tomarle mucha importancia y con una sonrisa, le di las gracias sin sacarlo de su error, que supuse natural debido al alto numero de personas que transitan por ahí todos los días.

Sin embargo, al bajar a cenar me encontré con otro empleado del hotel, este si trajeado y con una plaquita en la solapa que decía "gerente". Me abordo y me dijo "Bienvenido señor Zavala" dándome un fuerte apretón de manos "que gusto tenerlo de nuevo con nosotros, gusta usted algo" me dijo de una manera muy amable, extremadamente muy amable, pensé. Ahora si, ya no era casualidad, efectivamente me estaban confundiendo con un personaje que era un cliente asiduo del hotel y que además, parecía muy importante. Como iba a cenar, no lo saque de la duda y también le sonreí, le regrese el apretón de mano y le dije "que gusto en verlo a usted también" .

Apresuradamente, para no causarle bochorno al gerente si se daba cuenta de su error, me metí al restaurante y escogí una de las mesas mas alejadas de la entrada, lo cual fue inútil porque al verme llegar uno de los meseros se acerco rápidamente y me soltó "buenas noches señor Zavala, usted siempre en la misma mesa, gusta que le traiga su tasa de té?" "Voitelas , pensé, esto ya se esta poniendo muy raro" y decidí corregirle un poco la plana y pedí, faltaba mas, una Coca Ligth. Este me miro extrañado y rápidamente me la llevo.

Minutos después llego con el menú, que por lo demás estaba muy interesante y pedí una crema de pollo, que supuse colombiana porque mexicana no es, y como no había comido desde las 6 de la mañana que había salido de Guadalajara le pedi tambien un Filetito mignon para cerrar. Me distraje consultando mis teléfonos por unos 10 minutos hasta que llego una mujer que parecía ser la capitana de meseros y muy seria me dijo "Sr. Zavala, quiero recordarle que por instrucciones estrictas de su esposa usted tiene una dieta especial y no podemos servirle lo que nos pidió" " Caramba, me sorprendí. Voltee a verla muy seriamente y le dije de manera solemne; "discúlpeme usted, yo soy el Sr. Castellón y me hospedo en la habitación 512. Hágame el favor de traerme mi comida" La señora abrió los ojos muy grandes y apenada me dijo "usted tranquilo, una disculpa" y acto seguido me trajo mi crema y el filete que los despaché con gusto.

Al salir, después de haber pagado, les di las gracias y rápidamente la mujer se desvivió en una disculpa " Me apena mucho haberlo confundido con el señor Zavala" " No se preocupe, le dije, buenas noches". Nos reímos y me fui rumbo a mi habitación. De paso al elevador, me encontré al gerente, que ahora ni se percato que iba yo subiendo. Que bueno, me dije, que se aclaro todo. No se quien sea el Sr. Zavala ni a que se dedique, pero lo que si estoy seguro que ahora, liberado de toda la presión de la abrumadora atención, me sentía contento de ser yo. "Pobrecito Sr Zavala, que bueno que no soy el" me dije y me fui tranquilamente disfrutando mi anonimato por los pasillos del hotel colombiano.

Bogota, Colombia, 26 de septiembre de 2012

viernes, 21 de septiembre de 2012

LOS TUITEROS VERACRUZANOS Y LA LUCHA POR LA LIBERTAD EN INTERNET



Nota aclaratoria

Este texto fue terminado la noche del 20 de septiembre de 2011, esperaba publicarlo el 22 de septiembre en algún medio que me diera la oportunidad de hacerlo y seguir sensibilizando a la opinión pública hacia este caso, porque esperábamos la respuesta a un juicio de amparo de la justicia federal que seguramente habría favorecido a los dos ciudadanos veracruzanos que habían sido detenidos acusados de terrorismo por haber reproducido en redes sociales el miedo que se transmitía en la sociedad del puerto de Veracruz una mañana de agosto.

La discusión que desató, las fuerzas que liberó, la solidaridad que levantó a nivel mundial dieron lugar a un feliz desenlace el 21 de septiembre de ese mismo año, cuando el ministerio público veracruzano se desistió de la acción penal en contra de Maruchi Bravo Pagola y Gilberto Martinez Vera, dejándolos libres sin cargo alguno.  Si hubiera que declarar un Día Internacional de la libertad en internet, seria hoy.

Este texto nunca fue publicado y ahora lo reproduzco para seguir refrescando la memoria de quienes, de repente, se les ocurre comenzar a armar campañas para "regular" las redes sociales.


Los tuiteros veracruzanos y la lucha por el Internet en México
Javier Castellón


Ya no me queda duda que en Veracruz se libra una batalla que definirá el futuro de la libertad del internet y de las redes sociales en México. De manera inaudita, el gobierno de Veracruz acuso de "Terrorismo equiparado" a dos usuarios de redes sociales, a María de Jesús (Maruchi) Ramos Pagola y a Gilberto Martínez Vera por retuitear y reproducir en el Facebook y el Twitter los mensajes que se reproducían en medio de la ola de pánico que vivió el puerto de Veracruz la mañana del 25 de agosto pasado debido a una ola de rumores desatada por una balacera que se había producido en las calles del puerto y que dieron lugar a una serie de rumores que provoco que las escuelas suspendieran clases, que los padres desesperados corrieran a los planteles por ellos y que el trafico del puerto se convirtiera en un caos que espantó, incluso, a las autoridades.

A partir de ese temor se ha generado una injusticia. Presos por el supuesto delito de terrorismo, dos "tuiteros" (Usuarios de redes sociales) permanecen recluidos e incomunicados en el penal de Pacho Viejo en Xalapa. Hasta allá me trasladé. Conocí a doña Anita Vera, Madre de Gilberto, quien desde hace mas de 50 años tiene un pequeño puesto de mariscos denominado "La Piragua" y que ha visto con sorpresa como su único hijo varón, Gilberto, maestro de matemáticas en una preparatoria privada, es acusado de delincuente peligroso y casi condenado a treinta años de prisión. Soltero, de 48 años, Gilberto fue detenido en las puertas del plantel donde trabajaba el jueves 25 por la tarde y apareció en la madrugada del domingo 28 cuando fue presentado por las autoridades ministeriales veracruzanas sin entender como  su cuenta de twitter que solo tenia 100 seguidores pudo haber provocado un desorden tan grande. " Mi hijo no es terrorista" me dice su madre con lagrimas en los ojos, "nunca anduvo en palomillas, ni le hizo ningún mal a nadie y, como nosotros, se ha dedicado toda su vida a trabajar. Lo único que quiero es que no lo perjudiquen, que salga libre y limpio" Doña Ana viaja desde el puerto, trasladada por unos amigos que tienen automóvil. Sencilla en su vestimenta, dice dejar las cosas en manos de dios.

La historia de Maruchi Bravo es mas difícil, pues fue funcionaria del gobierno de Fidel Herrera, directora de la casa Agustin Lara y al final del periodo distanciada y confrontada con el gobernador y su secretario de finanzas, Javier Duarte, que a la postre resulto ser el elegido para la sucesión gubernamental. Quizá eso fue determinante para que Bravo Pagola fuera considerada una de las principales sospechosas de haber creado la situación de caos en Veracruz. El trato a ella fue especial; La Policia la detuvo en su casa por la tarde del mismo día de los hechos, confiscaron su computadora, sus dispositivos móviles y, para mayor sorpresa, la trasladaron en helicóptero desde el estadio de béisbol "Beto Avila" hasta Xalapa.

El Gobierno del Estado de Veracruz se ha ensañado con ellos. Prácticamente los declaro culpables desde el momento mismo de su detención, decidieron cargarles "todo el peso de la ley" y, como nos dijo la juez, les otorgo el auto de formal prisión porque no pudieron, o quisieron, aportar pruebas para evitar su detención.

Pacho Viejo es una vieja penitenciaria en Xalapa. Es un lugar húmedo y hostil para quienes cumplen sus penas. Tanto Maruchi como Gilberto se han quejado de aislamiento, de no ser atendidos en sus problemas de salud (sobre todo ella) y de no poder bañarse. La negativa de la directora del penal a que yo los viera es, evidentemente, un gesto de arrogancia y soberbia del gobierno de Veracruz. La directora, nerviosa, me dijo que era por un asunto reglamentario, pero era evidente que atendía una consigna de sus superiores.

Las autoridades veracruzanas quisieron aminorar el impacto mediático de mi visita, pues iba acompañado por activistas defensores de los derechos humanos como Daniel Gerherson y Jesus Robles Maloff. Por la mañana y durante mi visita al penal, Gerardo Buganza, el ex-panista y ahora secretario General de Gobierno de Javier Duarte, ofreció una conferencia de prensa donde ofrecían "su" solución para aminorarle la pena a los tuiteros presos y, por consiguiente, otorgarle su libertad bajo fianza si se acogían a una iniciativa de modificación al código penal que estarían por presentar y aprobar en "fast track" antes de que se resuelva el amparo interpuesto a la justicia federal por parte de los abogados de los acusados.

La iniciativa que presenta el Gobierno de Veracruz adiciona un nuevo articulo, el 373, al Código Penal y penaliza “A quien, por cualquier medio, afirme falsamente la existencia de aparatos explosivos u otros, de ataques de armas de fuego; de sustancias químicas, biológicas o tóxicas que puedan ocasionar daño a la salud, ocasionando la perturbación del orden público” La pena, de 1 a 4 años y la multa de 500 a mil días de salario mínimo.

Ante la presión nacional e internacional que comenzó en las redes sociales y ahora, con mayúsculo escándalo en los medios, el Gobierno del Estado de Veracruz le insiste a los tuiteros presos que se acojan a los beneficios de esta nueva ley y puedan salir libre bajo fianza, de manera inmediata, considerándolos siempre culpables de haber generado la ola de pánico ocurrida el 25 de agosto. Dicha pretensión genera un galimatías juridico; El gobierno quiere que los tuiteros se declaren culpables de un delito que no existía el día en que fueron detenidos y acusados de terrorismo. La ley ya no puede torcerse más.

Los acusados insisten en su inocencia y alegan, con razón, que las causas verdaderas que originaron el pánico y temor colectivo ese día en el puerto, siguen vigentes; la violencia que escapa del control de las autoridades y que ha llegado a costar decenas de vida en el estado de Veracruz y, por supuesto, la desinformación, agudizada por la pretensión de los funcionarios estatales para dar la apariencia de que no pasa nada. Por ello, en la casona de gobierno de Xalapa se considera que las redes sociales, con el aura de mito para quienes no conocen su funcionamiento, se han convertido en las verdaderas culpables del caos, a pesar de que las bandas criminales siguen balaceándose en las calles veracruzanas y han afectado, incluso, a familias de turistas.

El 23 de septiembre, la justicia federal decidirá si otorga o no el amparo a los tuiteros presos, que por obra y gracias del Gobierno de Veracruz, se han convertido en celebridades mundiales. Quizá no lo sepan, pero en su caso, se estará decidiendo el futuro de libertad o de regulación de los usuarios de redes sociales en nuestro país, tan herido por la violencia que rebasa cualquier disposición reglamentaria.

La batalla mexicana por la libertad en Internet apenas empieza.

miércoles, 12 de septiembre de 2012

LA FIRMA DE ACTA: PORQUE AHORA?



PORQUE AHORA?
No se extraña la insistencia que el gobierno mexicano ha mantenido acerca del tema de la firma del tratado comercial antifalsificación ACTA, ni siquiera que a pesar de la negativa unánime se atrevieran a firmarlo, lo que hay que preguntarse es porque hasta este momento (julio de 2012)  otorga su firma, en un contexto social y politico que no era el mas adecuado para ello.

Sorprende que el gobierno federal haya decidido firmar ACTA 10 días después de las elecciones presidenciales y en medio de un escándalo postelectoral donde se siguen desentrañando los hilos de las maniobras financieras para comprar los votos. Cualquiera pensaría que se trata de una maniobra de distracción dirigida a la comunidad internauta, tan activa y combativa en los dias de la elección y donde la sola referencia al tratado antipiratería causa un tremendo escozor.

Sorprende también que el ejecutivo federal haya hecho caso omiso a las recomendaciones del senado y que, con un gesto provocador, haya firmado el documento aún estando vigente la legislatura que, de manera unánime, rechazó la firma de ACTA. El grupo de trabajo, del cual forme parte, realizó un análisis que señalaba al menos, una decena de contradicciones con nuestro marco constitucional y legal y realizó 5 audiencias con sectores interesados y las dependencias gubernamentales que negociaban el tratado. Nada de eso sirvió al ejecutivo. Ni nos vio ni nos escuchó.

Tan ignoraron el proceso de reflexión organizado por el senado que el D del Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI), Rodrigo Roque, ha llamado a seguir “discutiendo y debatiendo” los términos de ACTA. De ahí se puede desprender la hipótesis de que el acuerdo firmado por el ejecutivo se convierta en moneda de cambio para condicionar temas de la agenda en la próxima legislatura. De otra manera, no tendría caso tal llamado. Por supuesto, le correspondería al senado de la república llamar a un nuevo debate, pues el gobierno federal ya firmó y es la legislatura la que tendría que ratificarla o no.

EL FACTOR TPP
Ha surgido una nueva hipótesis, a partir de la reunión del G-20 donde el gobierno mexicano se mostró entusiasta de formar parte del nuevo Acuerdo Económico Estratégico Transpacífico de Asociación Económica que impulsan los Estados Unidos con un grupo de países de la Cuenca del pacífico y donde “se profundizarían acuerdos que reduzcan las barreras de comercio, con objetivos ambiciosos en áreas como empleo, medio ambiente y propiedad intelectual.” Lo cual vendría a darle un tema de condicionamiento  de parte de los centros de poder de la economía mundial que nuestro gobierno  no pudo rechazar. (http://www.elfinanciero.com.mx/index.php?option=com_k2&view=item&id=261:méxico-llama-a-acuerdos-urgentes-en-negociaciones-tpp&Itemid=26)

Quiza por ello, el texto del acuerdo cambió sustancialmente, del que supuestamente firmarían,  desde que se dio a conocer en nuestro país por una filtración en la red. Sin embargo reafirma, aún mas, que todos los señalamientos realizados por el documento de conclusiones del Grupo de Trabajo constituido por el Senado de la República para reflexionar sobre ACTA continúan vigentes. Por esas razones cabe la pregunta ¿porque ahora?